La respiración, es una de las funciones vegetativas más importantes; es un automatismo adquirido desde los primeros segundos de vida. La inspiración y la espiración , son los momentos en los que se renueva el aire en los alvéolos y es posible mediante estos dos movimientos la toma de conciencia, el control y la educación de la respiración.
El control de la respiración es la base esencial del ritmo biológico del individuo, estableciéndose en este sentido, una correspondencia rítmica con el exterior . Para lograr ejercer ese control, se requiere de toda la atención, ya que es una función vital que guarda mucha relación con la afectividad del individuo; por lo que está sometido por una parte, a la voluntad.
La práctica respiratoria sistemática debe orientarse integralmente, hacia el fortalecimiento del músculo diafragmático y la caja torácica de esta forma lograr el aumento de la capacidad pulmonar.
El organismo en crecimiento, requiere un suministro elevado de oxígeno a los tejidos, para activar los procesos metabólicos de los gases, es por ello que los vasos sanguíneos de los niños, son más anchos que en los adultos y la sangre oxigenada fluye por ellos con mayor libertad. Sin embargo el constante crecimiento modifica con facilidad la toma de conciencia que el profesor trata de formar esto implica que debe tener un tratamiento continuo, permanente y progresivo
En los niños la regulación nerviosa en el corazón es imperfecta, se excitan muy rápido, el ritmo de sus contracciones se altera con facilidad y en caso de haber carga física, el miocardio se cansa rápido ; por ello el profesor debe cambiar constantemente de actividad o dar los descansos necesarios . Al hacerlo el corazón del niño se recupera y baja su frecuencia cardiaca.
La información anterior, justifica el por qué no se debe exigir al alumno, un exagerado trabajo de resistencia: ya que implica una demanda excesiva de oxígeno en el organismo.
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